viernes, 18 de abril de 2014

Gabriel García Marquez y su querida Cartagena de Indias

Gabriel García Márquez
Este 17 de abril de 2014, llegando a mi actual residencia de Cartagena de Indias me encuentro con la triste noticia que el gran novelista y escritor de todos los tiempos, GABRIEL GARCÍA MARQUEZ, había fallecido en México a la edad de 87 años.




Se fue un grande de la literatura, pero nos dejó un legado enorme, que en mi paso por una ciudad tan vinculada a él, no podía pasar por alto.

Gabo, como lo han llamado cariñosamente en su país colombiano y en todo el mundo, nació el 6 de marzo de 1927 en Aracataca, municipio colombiano del departamento de Magdalena. En 1982, fue galardonado con el Premio Nobel de la Literatura por su majestuoso libro "Cien años de Soledad". 




Sin embargo, el centro de mi atención en esta nota es la relación que guarda la mágica ciudad de Cartagena de Indias con García Marquez, ciudad que fue su fuente de inspiración en algunas de sus novelas, sobre todo en la bella historia de amor que transcurre entre Florentino Ariza y Fermina Daza en "El amor en los tiempos del cólera". 

Esta historia de amores contrariados inspirada en la historia de sus mismo padres, como bien dijo Gabo alguna vez, tiene como escenario a Cartagena, y nos permite a quién la lee, poder sumergirse en cada uno de los rincones de la ciudad en una historia que atrapa en cada una de sus frases. 

Nos traslada a todos sus lugares, desde la casa del Doctor Urbino en la bahía de Manga, al conocido barrio Getsemaní, el "Parquecito de los Evangelios" donde Florentino se sentaba aparentando leer poesía a esperar ver pasar a su amada Fermina (Plaza Fernández Madrid) , hasta al Portal de los Escribanos (Portal de los Dulces). 
Una novela que nos permite sentir en carne propia el olor de los almendros, las tardes de incesante calor, la brisa de mar en las noches.

Pero sobre todo nos permite sentir en la piel de sus protagonistas, recorrer las calles estrechas de la ciudad colonial como Florentino o Fermina, aumentando el encanto de una ciudad que, además de ser mágica, ENAMORA a todo aquel que tiene la oportunidad de pasar por ella.



 "Luego miró a Florentino Ariza, su dominio invencible, su amor impávido, y lo asustó la sospecha tardía de que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites."

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